Colegio las hayas

Colegio las hayas

miércoles, 4 de junio de 2014

Lunes 2 de junio de 2014

Quiero creer que hoy fue un día especial, por alguna razón… desconocida por, bueno, todos. Me levanté por x o y (matemáticas incluso en frases cotidianas como la ven) con más sueño de con el que me dormí. Abrí un ojo y examiné si estaba de hecho en mi cuarto o mi sueño se había vuelto realidad y me había teletransportado por razones más allá de la comprensión humana (lamentablemente no es un parámetro muy alto debo admitir) a un mundo “mágico” en el que los colores se volvían inimaginables, respirar oxígeno recién salido de los árboles y no un coctel mal hecho de CO2 y esmog, llovían flores y la honestidad era por alguna razón una realidad y no solo esa leyenda olvidada más cada día; pero esperen, esa no era la mejor parte, yo volaba sobre todo eso, volaba… en una enorme y deliciosa pizza de pepperoni, de la cual caería minutos después gracias a la debilidad de mis papilas gustativas.
         No, seguía en el mismo cuarto de siempre. Me levanté con el pie izquierdo (vieja costumbre mía para poder culpar a ese refrán de mala fama por mi de vez en cuando desdichada cotidianeidad), desayune y tomé rumbo a ese templo de la educación al que por alguna razón tenía yo un rechazo inconsciente impulsado por la esencia misma de mi persona.
         Primera hora, me encontraba al borde de la demencia (o ya en estados dementes, que no se me haría raro) pero no era hora de demencias, era hora de (suena en el fondo canción el intro de Eye Of The Tiger) “¡Aprendizaje Esperado!” inunda nuestros oídos. ¿Que haríamos hoy? Recordamos las funciones cuadráticas, cuales son sus características, ¿Son parábolas? ¿Por qué? ¿Qué detalles cambian con cosas tan aparente mente diminutas como si el término cuadrático tiene signo positivo o negativo, si el término cuadrático tiene coeficiente mayor o menor, o un término independiente o cosas así? Bueno probablemente muchos de nosotros lo teníamos todavía consciente en nuestra débil y poco instruida mente, pero igual. Ya todos nos hallábamos mentalizados, mas no preparados prácticamente, para lo que se había vuelto inminente: gráficas. Las hojas milimétricas se pintaban de colores, nuestras manos nos dolían pero para cuando llegó la hora entregamos y una firma más se unía a nuestra libreta, como un tatuaje a contar en el brazo de alguna persona un poco mas rebelde.

         Poca imaginación el día de hoy mis amigos, me disculpo, buenos días tardes noches y si encuentran algún momento suficiente para alargar el día un poco más, pues buen ese momento también.

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