Colegio las hayas

Colegio las hayas

sábado, 31 de mayo de 2014

Viernes 30 de mayo de 2014

Era hora, mi primer día de clases después de dos días de guacarear a diestra y siniestra. Me duele decir que después de dos días de ser víctima (cosa que todavía soy pero a niveles considerablemente menores) mi máxima autoridad (mi madre) me negó el derecho de completar mi “obligado medicamente” puente. Así que heme aquí, en una escuela a la que horas antes pude haber llegar hasta a maldecir (por el coraje de tener que asistir en dicha condición).
         Ahí estaba yo, sentado en el fondo del salón, mis tripas estaban aprendiendo a cantar (por méritos propios) las mañanitas y mis anhelos no iban mas allá de estar echado en mi cama (en posiciones  comparable con las de un perro revolcándose en el suelo disfrutando de la flojera y el peso de su hombría) disfrutando de mi mezcla personalizada de canciones de Silvio Rodríguez y Molotov. Era hora, tomamos nuestras chivas y subimos a CEDA, nos quedamos parados en el balcón que se encuentra arriba de SUM, con los ojos fijos en la sala de maestros, esperando a que la maestra Sandra tomara camino a CEDA y comenzara la clase. Que suerte, ¿no? Por fin estaríamos preparados y la maestra no nos tendría que esperar en CEDA o en el salón, pues NO. Nuestro querido prefecto “Chucho” decidió que medio grupo (la mitad en la que su no tan importante relator se encontraba) debía regresar al salón pues la otra mitad se quedaría en CEDA para realizar la evaluación de maestros. Ahí vamos, de patitas pa’l salón. Pues no, la maestra Sandra llegó con su imponente autoridad (que para los ojos y moral de sus alumnos superó a la del prefecto) a decir que su clase, o la primera parte de ella al menos, tenía que hacerse justo en donde estábamos: CEDA (y prometo intentar ya decir eso menos pues me doy cuenta de que ya lo dije cinco veces en este párrafo). Bueno, vamos de regreso.
         Recordamos básicamente lo que eran las funciones lineales: sus características, la manera en la que cambian con el coeficiente de X o con el número agregado, o como con el signo de la función, etc, etc, etc. Bueno, con la memoria fresca la mitad que originalmente iría al salón lo hizo y ahí comenzamos nuestro recordatorio, como lo llamaré, práctico de las funciones lineales. 17 funciones se hallaban escritas en el pizarrón, nuestro deber, graficarlas.

         
Comenzamos, el estrés corría por nuestras venas, el tiempo nos pisaba los talones, los lápices se deslizaban en las libretas, las hojas milimétricas se teñían de gráficas y las tijeras se desgastaban por la prisa despreocupada de los despreocupados alumnos buscando derrotar al reloj en aquella breve carrera de terminar. Mi trabajo iba a la mitad cuando… mi mitad del grupo debía realizar la evaluación de maestros. Subimos a CEDA (de nuevo) y nos sentamos cada uno en una computadora. Medio grupo con una estúpida sensación de poder, poniendo 10 a aquellos maestros a quienes creyeran merecedores de su aprecio (o su miedo, en algunos casos) y reprobando deshonestamente a esos maestros que según su perdida mente, se podían dar la libertad de tachar como “malos” simplemente por no cederles algún favor. Mi tiempo se acababa, el toque de la campana se volvía más amenazante  y no sabía qué me daba más miedo: irme a casa con un P de pendiente, o que no hubiera opción de P de pendiente. Y para acabar mi buena suerte, al terminar mi evaluación, el prefecto se acerco a pedirme que dejara de obstruir la delicadeza de su sistema, ¿como haría eso? Sencillo, cortando los incipientes pelos que crecían de mi rostro. ¿Que más podía pedir? Solo me quedaba rezar a cualquiera (más de uno si era necesario) de los miles de dioses existentes que lo que atormentaba mi estómago (si de cualquier manera lo sufriría) fuera un derrame biliar para poder atribuírselo a dicho prefecto.
         Al final tuvimos unos minutos extra de clase de matemáticas para terminar nuestras gráficas.
         Creo que por ahora es todo, solicito me disculpen si hoy lo académico no formó un papel tan representativo, pero si sirve de algo una excusa mi humor el día de hoy, mezclado con los constantes ruidos de mi estómago y la sensación de peso sobrenatural que mi cuerpo ha adoptado (en pocas palabras me siento terriblemente mal) no encontré la manera de hacer de esto un escrito como el deseado sin que fuera un simple texto académico sin esencia alguna, y seré sincero, pienso que un escrito no tan académico con pura esencia merece más la pena de ser escrito.



         Eso es todo me imagino, que tengan todos un buen día (se muestra gato con sonrisa de oreja a oreja para terminar).

miércoles, 28 de mayo de 2014

Lunes 26 de mayo de 2014.

Mis brazos amenazan con caerse. El lápiz es el equivalente de una pesa incargable. Mis ojos pesan igual o más que el domingo a las tres de la mañana y mis anhelos no van más allá de la simpleza y perfección de mi cama. El aire frío de la escuela era asfixiante, esta última recta del curso se ha comenzado a tornar una necesidad más psicológica que académica.
         Primera hora del día, “¡Aprendizaje esperado!” se oye en el salón. Los días para preparar el Miss Funciones había terminado, ahora era nuestra tarea prepararnos y repasar todos los temas aparentemente pasados eran ahora otra vez pan de cada día, y todo para prepararnos para nuestro ahora miedo más inminente: el examen parcial, examen que tentaba con destrozar nuestras mentes con múltiples problemas, desde prácticos hasta teóricos, de funciones algebraicas (lineales, cuadráticas, cúbicas, cuarticas y racionales), trascendentes (seno, coseno, tangente, cosecante, secante, cotangente, exponenciales y logarítmicas).
         Recordamos, antes que nada, lo que era dominio y codominio (como que dominio es lo que abarca la gráfica en el eje de las abscisas (x) y codominio es lo que abarca en las ordenadas (y)) recordamos los tipos de funciones (inyectiva, suprayectiva y biyectiva) y básicamente eso (o mi memoria es lo suficientemente débil como para que en un par de horas ya haya olvidado lo demás).
         Pasó la explicación y una vez más, los equipos nos reunimos, pero esta vez no teníamos como prioridad (como ya dije) preparar el Miss Funciones, esta vez volveríamos a la rutina. Se nos fueron entregados pliegos de papel craft y comenzamos a hacer bueno, lo de siempre: graficar. El tiempo nos comenzaba a pisar los talones, pero al final del día lo logramos, sin P de pendiente ni nada.

         Creo que eso fue todo lo que mi seca imaginación me permitió escribir hoy, así que me despido.

Viernes 23 de mayo de 2014, 8:35am, mis ojos se cierran un poco más minuto a minuto, el pequeño círculo con manecillas que se posa en mi muñeca se complace mirando el sufrir que me causa la lentitud con la que se mueve, y el examen de física se ha comenzado a volver algo inminente. No sé si sobreviviré las siguientes seis horas que me quedan de escuela.
         La maestra Sandra entra al salón, “¡Aprendizaje esperado!” se oye por toda el aula, los logaritmos siguen atormentando nuestras mentes con sus múltiples versiones, el tema de hoy: Aplicar propiedades logarítmicas para resolver ecuaciones logarítmicas (se oye fragmento de la 5a de Beethoven “ChanChanChan”). Como resolver dichas ecuaciones de manera algebraica, logarítmica y … algeblogarítmica, en todos casos utilizando la definición de la ecuación logarítmica: Logbn=E, Donde b es igual a base,  n igual a número, y E es el exponente; por ejemplo: Log3 X=9, la definición sería, 39=X, y X sería 19,683 (eso es de la manera algebraica).

         Después de eso los quince minutos que restaron fueron, de nuevo, para preparar el concurso del año, el más esperado que lo inesperado, el sucesor del cine matemático, el chiquitibum del rarara, el nuevo laberinto matemático: el concurso Miss funciones. Sin embargo nuestras mentes estaban siendo atacadas por el inevitable bombardeo de preguntas, que aunque numéricas no relacionadas con el tema: Física (suena de nuevo ChanChanChan) pero aún así nos organizamos y dimos un paso mas en nuestra súper estrategia matadora de la cual no diré mucho más.
Jueves  22 de mayo de 2014, era un día muy tranquilo en Colegio Las Hayas. Cuando de repente, los malvados logaritmos, bajo el mando de su diabólico líder: Función Exponencial, amenazaron con destrozar las mentes de los buenos estudiantes del colegio con su nueva arma secreta: Problemas logarítmicos.
         Por suerte para todos, la maestra Sandra acudió de inmediato al rescate de los pobres alumnos desamparados y los instruyó con todas las estrategias necesarias para poder plantar la cara ante los logaritmos y salvar el día.     ¡Aprendizaje esperado!, Retumbó en el salón, el plumón se deslizó por todo el pizarrón, el sonido de los lápices rozando las libretas inundaba mis oídos. La maestra se dio a la tarea de resolver cuatro de los once logaritmos que se decidieron a atacar, Log3 PZ, Log5 3/x, Log3 (mn)4 , Log (x3)1/2, ¡Pum! ¡Pam! ¡Boom! Una a una las respuestas salían y los logaritmos buscaban la manera de huir, pero era demasiado tarde, los alumnos nos encontrábamos listos para acabar con los logaritmos y sus armas secretas, ya conocíamos de pies a cabeza cada una de sus características, sus problemas no podrían más atormentar nuestras poco tolerantes al estrés mentes, Uno a uno los once problemas logarítmicos con los que nos atacaron… cayeron.
         Pero eso no es todo, aún quedaba un asunto más importante por resolver. El concurso “Miss Funciones” se acercaba. El equipo de los pares, liderado por Anafer, se preparaba e ideaba planes (tan confidenciales que hasta mencionarlos aquí me pone en riesgo) para que todo en el concurso saliera lo mejor posible.
         Creo que eso es todo por hoy, así que solo me queda despedirme: atentamente su vecino amiga… esperen, eso ya está usado, su amigable relator se despide y les desea un día tan prospero como mente de monje budista en plena meditación.


  

Miercoles 21 de mayo 2014

Era un miércoles, miércoles 21 de mayo de 2014. Mi cuerpo pesaba, mis ojos tentaban con cerrarse, mis libretas tomaban forma de almohadas y las manecillas amenazaban con marcar las 8:45am. Sin importar cuanto esfuerzo hice por estrenar mis inexistentes poderes telequinéticos las manecillas no hicieron nada mas que moverse y mis “poderes” se tornaron en una jaqueca insoportable.  Al oír el sonar de la campana tomamos nuestras cosas (libro, libreta, calculadora, graficador, y pastillas para la concentración); ahora solo nos quedaba responder una pregunta antes de comenzar la clase de matemáticas: ¿Qué decisión tomaría la maestra? Llegar a CEDA y esperarnos ahí (para decepcionarse con nuestra ausencia) o vernos ir a CEDA para luego mandarnos de regreso. La respuesta nos era a nosotros tan desconocida como el origen mismo del universo, para prevenir ambos casos decidimos esperarla a la mitad del camino entre CEDA y el salón.
            La respuesta fue la segunda: la clase comenzaría en el salón. La maestra entró. la flojera se escapó más lejos con cada paso que daba. Para anunciar su llegada a ellos que aún tenían su mente divagante dijo con una fuerza característica “¡aprendizaje esperado!”. Fue entonces cuando los que faltábamos por reaccionar… reaccionamos. Su plumón comenzó a deslizarse en el pizarrón los logaritmos por fin figuraron algo en nuestra poco experta mente. Habló de cómo despejar ecuaciones exponenciales. Para los que no me entiendan esto significa que el termino a despejar “x” se encuentra elevando a algún número, por ejemplo: 3x=16. Se preguntarán ¿cómo despejarlo? La respuesta es más sencilla de lo que parece, sólo se hace lo siguiente: 3x=16, debes, no conozco la palabra, “logaritmear” le llamaremos, ambos miembros, ósea: Log3x=Log16. Siguiente paso, XLog3=Log16 y de ahí, bueno, despejar a X se vuelve mucho más fácil: X=Log16/Log3  y el resultado termina siendo el siguiente: X=2.52 y es comprobable, obviamente hay un margen de error por el número de decimales, pero hagan lo siguiente en una calculadora: 32.52, el resultado es: 15.9, redondeado, 16, felicidades amigos míos, acabamos de resolver una ecuación exponencial.

            Después de eso, si, subimos a CEDA y nuestro equipo se dio a la tarea de organizarse para el concurso del parcial, un concurso comparable con los realitys más importantes del mundo, con estrellas con el nivel artístico de “El canal de las estrellas”, nos preparamos para el concurso “Miss. Funciones”, en que consiste en esto, alguien modelara con una cinta incluyendo alguna de todas las funciones vistas en el semestre. Entre lo que se tuvo que decidir se encontraba, quién tendría qué escribir esta relatoría, por razones ajenas a mi qpoder termino siendo: yo.
Equipo 2, integrantes. Las funciones serán representadas por bien vistos: Valeria Murillo (representará las funciones exponenciales), Luis Briones (funciones logarítmicas), Rodrigo Velasco (función seno), Alejandro Katz (función coseno), Diego Gonzales (función tangente), Frida Álvarez (función secante), Ricardo Onofre (función cotangente) y Paulina Betzabe (función cosecante). Sus pulcros y si puedo permitirme guapos presentadores serán: La encantadora Rebeca Rios, la conmovedora señorita Ana Fernanda Sánchez y... bueno, su peculiar y poco común relator, yo, Eric.