Viernes 23 de mayo de
2014, 8:35am, mis ojos se cierran un poco más minuto a minuto, el pequeño
círculo con manecillas que se posa en mi muñeca se complace mirando el sufrir
que me causa la lentitud con la que se mueve, y el examen de física se ha
comenzado a volver algo inminente. No sé si sobreviviré las siguientes seis
horas que me quedan de escuela.
La maestra Sandra entra al salón, “¡Aprendizaje esperado!”
se oye por toda el aula, los logaritmos siguen atormentando nuestras mentes con
sus múltiples versiones, el tema de hoy: Aplicar propiedades logarítmicas para
resolver ecuaciones logarítmicas (se oye fragmento de la 5a de
Beethoven “ChanChanChan”). Como resolver dichas ecuaciones de manera
algebraica, logarítmica y … algeblogarítmica, en todos casos utilizando la
definición de la ecuación logarítmica: Logbn=E, Donde b es igual a
base, n igual a número, y E es el
exponente; por ejemplo: Log3 X=9, la definición sería, 39=X,
y X sería 19,683 (eso es de la manera algebraica).
Después de eso los quince minutos que restaron fueron, de
nuevo, para preparar el concurso del año, el más esperado que lo inesperado, el
sucesor del cine matemático, el chiquitibum del rarara, el nuevo laberinto
matemático: el concurso Miss funciones. Sin embargo nuestras mentes estaban
siendo atacadas por el inevitable bombardeo de preguntas, que aunque numéricas
no relacionadas con el tema: Física (suena de nuevo ChanChanChan) pero aún así
nos organizamos y dimos un paso mas en nuestra súper estrategia matadora de la
cual no diré mucho más.
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