Jueves 22 de mayo de 2014, era un día muy tranquilo
en Colegio Las Hayas. Cuando de repente, los malvados logaritmos, bajo el mando
de su diabólico líder: Función Exponencial, amenazaron con destrozar las mentes
de los buenos estudiantes del colegio con su nueva arma secreta: Problemas
logarítmicos.
Por suerte para todos, la maestra Sandra acudió de inmediato
al rescate de los pobres alumnos desamparados y los instruyó con todas las
estrategias necesarias para poder plantar la cara ante los logaritmos y salvar
el día. ¡Aprendizaje esperado!,
Retumbó en el salón, el plumón se deslizó por todo el pizarrón, el sonido de
los lápices rozando las libretas inundaba mis oídos. La maestra se dio a la
tarea de resolver cuatro de los once logaritmos que se decidieron a atacar, Log3
PZ, Log5 3/x, Log3 (mn)4 , Log (x3)1/2,
¡Pum! ¡Pam! ¡Boom! Una a una las respuestas salían y los logaritmos buscaban la
manera de huir, pero era demasiado tarde, los alumnos nos encontrábamos listos
para acabar con los logaritmos y sus armas secretas, ya conocíamos de pies a
cabeza cada una de sus características, sus problemas no podrían más atormentar
nuestras poco tolerantes al estrés mentes, Uno a uno los once problemas
logarítmicos con los que nos atacaron… cayeron.
Pero eso no es todo, aún quedaba un asunto más importante
por resolver. El concurso “Miss Funciones” se acercaba. El equipo de los pares,
liderado por Anafer, se preparaba e ideaba planes (tan confidenciales que hasta
mencionarlos aquí me pone en riesgo) para que todo en el concurso saliera lo
mejor posible.
Creo que eso es todo por hoy, así que solo me queda
despedirme: atentamente su vecino amiga… esperen, eso ya está usado, su
amigable relator se despide y les desea un día tan prospero como mente de monje
budista en plena meditación.
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